feb 4, 2012
Cuando una casa está dividida, no puede permanecer en pie por mucho tiempo, señala un proverbio. Aparentemente “las izquierdas” dejan sus discrepancias, se han puesto de acuerdo para contar con abanderado rumbo a la Gubernatura de Jalisco, su nombre: Enrique Alfaro Ramírez.
“Es un gran candidato”, se dijo durante su presentación. Los habitantes de Tlajomulco estuvieron contentos con su actuar como presidente municipal; su imagen es de político entrón. Sí, nadie cuestionó que Alfaro represente una opción fuerte que pueda dar competencia a los candidatos priísta y panista. No por nada fue el primer alcalde de izquierda en gobernar un municipio metropolitano. Es el PRD, su unión y su coherencia, lo que se ha cuestionado.
Seguramente si le hubiese sido posible al ex alcalde de Tlajomulco ser candidato independiente, esa sería su primera opción, pero la legislación lo impide, así que no le quedó de otra por eso opta por bautizar su designación como “coalición ciudadana” para cambiar el rumbo de Jalisco, transformando la política fuera de los partidos tradicionales.
“Este será un proyecto ciudadano que no estará sujeto a la lógica de los Partidos. Esa es la única condición que pusimos. Este es un triunfo de los ciudadanos”, fueron las reveladoras primeras palabras de Alfaro, mismas que hay que leer entre líneas.
El candidato de “las izquierdas” sostuvo que no se convertirá en un botín político, aunque sabe perfectamente que se le eligió porque es redituable para esos Partidos que integran la coalición, es conveniente electoralmente.
Bien dicen que “así es la política, comer excremento sin hacer gestos”, igual que en los negocios, imperan los socios más que los amigos.
Eso lo entendemos. Pero no jueguen con nuestra inteligencia, ¿a quién quieren engañar? Eso no es unidad partidista, es simple conveniencia, imperan los intereses políticos, no los valores, ni la capacidad, ni el carácter, mucho menos la integridad. Es sólo una moneda de cambio para obtener beneficios.
Y “aquí nos tocó vivir”, diría Cristina Pacheco. La historia se repite, en los Partidos suelen escogerse a pillos como abanderados o los pillos escogen al que les represente el mayor número de votos, simple conveniencia presupuestal encubierta con la etiqueta demócrata.
Los electores salen a emitir su voto. En medio de impugnaciones se declara al triunfador. Y al final, seguimos otra vez lamentándonos de nuestros gobiernos y señalando con el dedo, lo que está mal. No hay nada nuevo bajo el sol, gobiernos van y vienen, dejando insatisfacción. Doloroso, pero cierto.
Vaya desafío será “reflexionar” el voto. La situación político-partidista en el país sólo cambiará cuando los políticos en verdad se ganen la confianza del electorado por su capacidad, su trabajo y deseos de servicio.
Pero también cambiará cuando la ciudadanía comprenda que esos políticos incapaces, nacen del seno de nuestras familias; si la sociedad mexicana no actúa con carácter e integridad, no puede exigir esas cualidades tampoco a sus gobernantes. “Te lo dije, te lo dijeee”, resuena ese anuncio del IFE en nuestro subconsciente.
* Es directora general de la Agencia Notiemp
Twitter @adrianalunacruz
E-mail: direccion@notiemp.com
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